Alianza Evangélica Española: dialogar siempre, renunciar a los principios nunca


Alianza Evangélica Española: dialogar siempre, renunciar a los principios nunca

Alianza Evangélica Española: dialogar siempre, renunciar a los principios nunca
Jaume Llenas, secretario general de la Alianza Evangélica Española, explica el posicionamiento de la entidad hacia el diálogo ecuménico tras la elección del papa Francisco.

01 DE ABRIL DE 2013, ESPAÑA

La elección del cardenal argentino Jorge Mario Bergoglio como papa Francisco ha tenido un impacto indudable, no sólo en la Iglesia Católica, sino también en el resto de la sociedad, que ha celebrado mayoritariamente sus gestos renovadores y sus intenciones de promover una “Iglesia pobre para los pobres”.

En el ámbito evangélico  también se han pronunciado distintos líderes,  así como instituciones y organismos (entre ellos la  Alianza Evangélica Mundial ) que han expresado su opinión sobre la elección de Francisco.

Desde la  Alianza Evangélica Española  ha querido dar su aportación el secretario general, Jaume Llenas, que  ha concedido a Protestante Digital una entrevista  en la que aborda el siempre polémico asunto del diálogo ecuménico con la Iglesia Católica y repasa algunos conceptos que considera fundamentales para poder orientarse adecuadamente en este ámbito.

EL PAPA QUE “CAE BIEN”
Algo novedoso con Francisco es que parece ser un Papa valorado positivamente por la sociedad – como recuerda el experto italiano Leonardo de Chirico – representada mayoritariamente en la opinión de los medios de comunicación, que han dado una amplia cobertura siguiendo los primeros pasos y palabras del sucesor de Benedicto XVI.

Jaume Llenas reconoce el “carisma” de Bergoglio, demostrado en sus primeros gestos – vestuario más austero que su antecesor, palabras más sencillas -, en su “sentido del humor” y en una conexión más cercana con las preocupaciones sociales. “Ratzinger era una persona más teológica, con unas preocupaciones que no coincidían tanto con las de la población. Éste Papa está preocupado por la pobreza, se muestra cercano a los desfavorecidos, lo que le hace coincidir con el sentir de la población en general”, afirma Llenas.

Por otra parte se nota que los fieles de la Iglesia Católica están deseosos de “una renovación”, tal y como se podía escuchar en múltiples testimonios en la Plaza de San Pedro entre los que esperaban la designación del Papa. “Esa necesidad hace que cualquier gesto distintivo se lea como una esperanza. Pero habrá que esperar para ver si se produce algún cambio de fondo y, si se va a cambiar, habrá que ver en qué dirección”, aclara Jaume Llenas. Porque no sabemos aún qué aspectos está dispuesto a modificar Francisco. “¿Se cambiará con un retorno a la tradición o hacia las raíces del evangelio, o se tocarán solo las formas?”, se pregunta el secretario de la Alianza.

¿UN PAPA CRISTOCÉNTRICO?
 Una de las palabras utilizadas en la prensa generalista – y también en sectores evangélicos – para describir a Jorge Mario Bergoglio es “cristocéntrico”. En opinión de Jaume Llenas, “sería una gran noticia” que el papa Francisco fuera cristocéntrico, siempre y cuando se entienda y aplique adecuadamente este concepto.

Dice Llenas que ser cristocéntrico “implica a una persona que confía en Cristo y sólo en Cristo para la vida y para la muerte. Una persona que renuncia a las obras como forma de salvación, al mérito como criterio salvífico. Alguien que por tanto sólo confía en la fe, sólo en la gracia, en lo que Dios puede hacer”.

Por tanto alguien cristocéntrico es “alguien que deja de confiar en la Virgen o en los santos (como mediadores con Dios), porque sólo confía en Cristo, y sabe que sólo en Cristo hay salvación y sólo hay un mediador entre Dios y los Hombres, Jesucristo”.

Por ello, en caso de que el Papa sea cristocéntrico “sería una gran noticia porque sería un papa no reformador, sino reformado. Debería haber entonces un cambio, con un nuevo catecismo romano. Celebraría que el papa fuera cristocéntrico en este sentido. Si no es así, puede decirse que es una persona que tiene buenos criterios, o que es una buena persona, pero no cristocéntrico”.

A raíz de las declaraciones de diferentes líderes evangélicos sobre este asunto, Jaume Llenas cree que “a veces no hay claridad en el mismo mundo evangélico sobre lo que es ser cristiano. No se trata, dice, ser alguien que tiene una buena moral, alguien que defiende la vida, con una moral conservadora. John Stott decía que ser cristiano no es creer las cosas correctas, o tener una ética y comportarse de acuerdo a la Biblia, ni tampoco es cumplir con rituales como ir al culto. Uno puede tener estas tres cosas y no ser un cristiano”. Porque la clave está en “un encuentro personal con Cristo, relacionándonos con él sobre la base de la gracia y la fe”.

La confusión se produce “aún entre los evangélicos porque nos distraen las ceremonias y el efecto mediático” de un acto tan imponente como la elección de un nuevo Papa. “En países de corta trayectoria histórica, en América o Australia, esta religión es capaz de crear un entorno que puede llegar a deslumbrar. Pero tenemos que recordar que nuestro fundador no tenía donde recostar su cabeza. Es difícil compadecerse de los pobres en medio de tanta riqueza”, avisa Jaume Llenas.

EL DIÁLOGO SOCIAL

Muchos evangélicos se preguntan si es posible un diálogo con la Iglesia Católica, teniendo en cuenta las diferencias antes señaladas. Jaume Llenas cree que desde una perspectiva cristiana “somos llamados al diálogo con todo el mundo” porque “podemos proponer los valores del reino a cualquier persona, porque son valores positivos para personas de todas las convicciones”. Es por ello que defiende, primero, que como evangélicos participemos de la sociedad y estemos abiertos a dialogar.

Además es posible encontrar coincidencias con amplios sectores de la sociedad, sean religiosos o no. “Buscar estas complicidades no significa ensuciarnos”, advierte el secretario general de la AEE. “Cualquiera puede coincidir con nosotros en la lucha contra el tráfico y la trata de personas, la lucha contra la pobreza, en la defensa de la dignidad de la vida”, afirma. Esta coincidencia permite la “cobeligerancia” en varios escenarios.

Así sucede con los católicos, con quienes “coincidimos en algunos fines. Aunque en otros aspectos no llegaremos a acuerdos, como en temas doctrinales, pero sí en muchos asuntos sociales”. Sin embargo, para Jaume Llenas los métodos también son importantes.

“Me preocupa la aproximación vaticana, que plantea a menudo una lucha de poder (…) Su visión del mundo está basada en una cristiandad que domina en la sociedad y que trata o ha tratado de imponer su criterio y voluntad al resto de la sociedad, sin importar si la gente coincide o no”, advierte. Por eso es complicado el diálogo con la Iglesia Católica porque entra en el debate “pensando que debe torcer el brazo, u otras veces intenta agarrarse a privilegios e imponer criterios”.

El planteamiento del secretario de la AEE es que apostemos “por la proposición de valores, por el consenso social, por la vertebración de la sociedad. Este país no es capaz de hacerlo: aquí cada vez que gana uno le impone los valores a los otros. Nuestra aportación como cristianos puede ser ese diálogo, para vertebrar una sociedad plural en la que mis criterios y tus criterios puedan vivir”.

Pero ¿qué valores podemos aportar los cristianos? Llenas piensa que “a nuestra sociedad le falta esperanza y, a través del diálogo, podemos decirle que la tenemos”.

DIALOGAR NO ES ABANDONAR PRINCIPIOS

Evangélicos, ecumenismo, diálogo y relativismo
Ante el anunciado ecumenismo del papa Francisco, advierte Jaume Llenas:.”Dialogar siempre, renunciar a los principios nunca. Pero no en todo momento se han mantenido posturas coherentes desde el ámbito evangélico en el diálogo con el catolicismo. En muchas ocasiones se ha comprometido el valor de las convicciones bíblicas”.

Por otra parte, el hecho de entablar un diálogo con la sociedad (sean personas o entidades religiosas o no) nunca debe significa aparcar valores o principios. “La falta de diálogo no es un síntoma de fidelidad a las convicciones. Uno puede dialogar desde convicciones profundas, bien arraigadas. La falta de diálogo es la muestra de falta de convicción”, argumenta.

“El debate de ideas es necesario en nuestra sociedad, porque aquí ya no existe el concepto de verdad. Los cristianos, desde nuestras convicciones, basados en la certeza de las Escrituras, podemos proponer y escuchar”, dice Llenas. “Lo que importa es la base sobre la que dialogo. Así podemos entender la postura del otro sin que lleguemos a aceptar estos criterios. En Jesús tenemos un gran ejemplo: era capaz de identificarse con prostitutas, con gente rechazada, que estaba haciendo cosas mal, pero sin ensuciarse con el pecado de ellos. Estaba cerca de la gente y firme en su mensaje”.

EL DIFÍCIL DIÁLOGO ECUMÉNICO
Sin embargo no siempre se han mantenido posturas coherentes desde el ámbito evangélico en el diálogo con el catolicismo. “En muchas ocasiones se ha comprometido el valor de las convicciones bíblicas”, advierte Jaume Llenas.

Para el secretario de la AEE hay dos ámbitos distintos en los que se produce este diálogo. Una tiene que ver con el trato individual que “cada creyente” pueda tener con otros. “Tenemos que distinguir entre las relaciones a nivel individual – relaciones con cualquiera que se haya arrepentido de sus pecados y haya encontrado a Cristo – de comunión e intimidad cristiana, con las relaciones que se den entre instituciones”.

Por ejemplo, con la institución Católica el diálogo es complejo porque la base es distinta. “No creen en la sola fe, en la sola gracia, no creen que la Biblia sea la única autoridad. Casi siempre el problema con los católicos está en la “y”. Ellos creen en la fe y en las obras, en la gracia y en el mérito humano, en la autoridad de las Escrituras y en la autoridad del magisterio, en Jesús y en otros mediadores. ¿Es lícito que se hable de evangelización conjunta? ¿Puedo estar junto a una institución que en cuestiones de fe y doctrina dice que no puede equivocarse y no puede arrepentirse? El dogma de la Reforma de que la iglesia tiene que estar siempre reformándose de acuerdo a la Escritura es clave para tener relaciones. Ahí está la ingenuidad del movimiento ecuménico”, explica el secretario general de la Alianza.

APORTACIÓN A LA ALIANZA EVANGÉLICA MUNDIAL
En este ámbito institucional, la Alianza Evangélica Española piensa que puede hacer una aportación al conjunto de Alianzas, Europea y Mundial, que llevan adelante los contactos con la Iglesia Católica, en este diálogo.

“El mundo evangélico es muy diverso”, dice Jaume Llenas. “Tengo que entender que mis hermanos de otras Alianzas tienen otras visiones del tema. En Estonia hay nueve parroquias católicas. Su percepción es muy distinta. Nuestros hermanos de Noruega dicen que los católicos son un 4% de la población, la mayoría inmigrantes. Pero nosotros, que conocemos bien la teología católica, podemos dar esta aportación. Junto con Irlanda, Polonia, Francia o Italia, intentamos mantener una sana visión del ecumenismo. Hay una sana tensión y nosotros tratamos de mantener las cosas enfocadas en este punto. Es una de nuestras aportaciones al movimiento evangélico mundial”, afirma.

ECUMENISMO BÍBLICO
Finalmente Jaume Llenas recuerda que las bases del ecumenismo se encuentran en la Biblia, principalmente en torno a dos relatos: la oración de Jesús por la unidad (en el evangelio según Juan capítulo 17) y la descripción de la unidad de la iglesia que realiza el apóstol Pablo (en el cuarto capítulo de la Carta a los efesios).

“Dios desea un solo cuerpo porque en realidad existe un solo cuerpo, así como el Espíritu Santo, el Padre, y el Hijo, están unidos. No podemos fracturar el cuerpo de Cristo”. Porque la unidad “no es institucional: no se trata de crear grandes cuerpos, grandes vaticanos, ni grandes liderazgos humanos, sino una unidad espiritual. Tenemos que preguntarnos si cada uno de nosotros pertenece a esta iglesia, que no tiene una cabeza física, porque la cabeza sigue siendo quien gobierna, Cristo. Tenemos que decidir si va a ser el presidente honorario o el jefe ejecutivo de la iglesia. Por eso la cuestión no es si estamos en una institución o en otra. Dios no quiere instituciones, sino la iglesia que tiene una cabeza, Cristo, y tenemos que ver si somos fieles a las Escrituras y al propósito que nos dejó”.

Fuentes: ProtestanteDigital