El verdadero problema con la tentación


El verdadero problema con la tentación

17 sep 2012 Devocionales, Enrique Monterroza, Meditaciones, Pecados, Reflexiones Cortas, Reflexiones y Devocionales Cortos

El verdadero problema con la tentación

A veces creemos que somos incapaces de decir NO al pecado constante o que tenemos un enorme problema para decir NO en el momento preciso.

¿Les ha pasado que a veces terminan diciendo SI a lo que con cabeza fría hubieran dicho NO?, y es que es obvio que cuando comenzamos a permitir que la tentación se apodere de nuestra atención, lo más fácil siempre será decir SI, aunque realmente quisiéramos decir NO.

El verdadero problema no radica en tu decisión de decir SI o en tu decisión de decir NO, el verdadero problema radica en lo que antecede a tu decisión del SI o el NO.

Por ejemplo: Si una de  tus debilidades es la pornografía, y te pasas mucho tiempo sin hacer nada productivo en la computadora o cualquier dispositivo con acceso a internet y solo sin personas que te interrumpan, es obvio que tarde o temprano serás tentado a ver esas imágenes o videos que en un principio no quisieras ver, tu problema allí no era que cuando te dieron ganas de ver esas imágenes o video no pudiste decir NO, tu problema fue que dedicaste mucho tiempo innecesario a estar en ese dispositivo con acceso a internet.

Otro ejemplo: Si tu debilidad son las mujeres y mantienes sin necesidad demasiada comunicación con alguna de ellas que te atraen, entonces lo más obvio es que tarde o temprano serás tentado a decirle algo, a hablar con doble sentido o a proponerle cosas. Tu problema no es que no pudiste decir que NO cuando alguna de ellas te de un si, sino que tu problema fue que provocaste el hecho y te iba a ser muy difícil negarte cuando desde un principio lo provocaste.

Otro ejemplo: Si tu debilidad es el sexo, y de pronto mantienes conversaciones con doble sentido con otras personas y de broma en broma llegan a un común acuerdo para verse y pecar, lo más obvio es que a la hora de decir que NO o de negarte a ti mismo, no podrás, no porque no tengas la capacidad, sino que provocaste todo de tal manera que te fue aun más difícil decir que NO.

Otro ejemplo: Si tu debilidad es tu carácter porque cuando menos sientes reaccionas de formas inadecuadas, entonces lo que tienes que hacer es callar y pensar antes de reaccionar. Pero si reaccionas cuando ni aun han terminado de explicarte, entonces es obvio que dirás cosas orientado por el enojo del momento, aunque después con cabeza fría te sientas mal por lo que dijiste que bien hubieras podido evitar pero que no lo hiciste porque solo accionaste y no callaste ni pensaste.

Otro ejemplo: Si tu debilidad son los celos desmedidos y sin fundamento, tu problema no es que cuando menos sientes actúas de formas inadecuadas contra esa persona que dices amar. Tu problema es que antes, no has confiado y te sientes inseguro de esa persona que te ha dicho que te ama. Tu problema no es que mal interpretaste las cosas o que leíste algo que no te gusto o viste algo que no te termino de parecer, sino que tu problema es la falta de seguridad en ti mismo sobre el amor que la otra persona te dice tener.

Otro ejemplo: Si eres joven soltero y tienes novia y hay momentos en donde los besos y las caricias no parecen los de un noviazgo respetuoso y estas cayendo en caricias fuera de lugar, tu problema es que antes de llegar a esas caricias seguramente estuvieron en un lugar a solas sin nadie cerca o que los interrumpieran, comenzaron con besos pequeños para aumentar con besos que lo que provocan es seguir tocándose de formas no honrosas. Tu verdadero problema es quedarte solo, estar en un lugar donde nadie los moleste y permitir que los besos sobrepasen varios segundos o minutos, entonces es obvio que si están solos y los besos cada vez son mas frecuentes y largos, lo mas seguro es que terminaran tocándose deshonrosamente y con posibilidad de caer en fornicación.

Pudiera citar muchos más ejemplos pero mi intención es nada mas hacerte ver que el problema no radica en la ultima decisión del SI o el NO, no radica en la decisión de hacer o no hacer, sino en lo que antecede a esa decisión.

El problema de Eva en el Jardín del Edén no fue que decidió comer del fruto que Dios le había prohibido comer, su problema fue que escucho a la serpiente decirle mentiras y le creyó, si ella no hubiese prestado atención a la serpiente, seguramente no se hubiera sentido tentada a tomar y comer del fruto que les habían prohibido.

¿Entonces que debemos hacer?, cada uno de nosotros nos conocemos muy bien, sabemos a que cosas somos débiles, sabemos que cosas pueden provocar que caigamos o que cosas hacen que seamos mas sensibles a acceder, por ello como dice la Palabra: “…ninguno se crea mejor de lo que realmente es. Sean realistas al evaluarse a ustedes mismos, háganlo según la medida de fe que Dios les haya dado.” Romanos 12:3 (Nueva Traducción Viviente).

A veces creemos que esta vez seremos fuerte para no caer y jugamos con fuego, creyendo que “ya lo superamos” o que “lo vamos a superar”, pero Dios no necesita que le demuestres que puede superarlo enfrentándote a esa tentación, al contrario, su Palabra nos motiva a huir de la tentación: “Huye de las malas pasiones de la juventud, y esmérate en seguir la justicia, la fe, el amor y la paz, junto con los que invocan al Señor con un corazón limpio.” 2 Timoteo 2:22 (Nueva Versión Internacional).

Tú problema no es que no puedas decir que no para acceder a la tentación, tú problema son las cosas que estas provocando el hecho decidirte por el  si o el no hacia esa tentación.

Reflexiona bien que cosas haces, cómo actúas, que es lo que estas provocando, como es que comienza todo y EVITA LO QUE ANTECEDE a ese pecado, no en si a tu decisión del si o el no, sino a todo lo que sucede antes de llegar a esa decisión, pues así te ahorraras mucha frustración y Dios estará muy contento de ver tu deseo de ser fiel a Él.

El verdadero problema está en todo lo que sucede antes de llegar a la decisión del si y el no, si puedes evitar eso considérate un vencedor en esa área de tu vida que tanto dolor de cabeza y frustraciones te ha causado.

Oremos como el Salmista:

“SEÑOR, enséñame el camino de tus mandatos,

y yo lo seguiré hasta el fin.

Dame entendimiento para obedecer tus enseñanzas,

y de todo corazón yo la cumpliré.

Guíame por el camino de tus mandamientos,

porque en él me encuentro a gusto.

Pon en mí el deseo de cumplir con tus requisitos

y no el de satisfacer mis deseos egoístas.”

Salmos 119:33-36 (Palabra de Dios para Todos)

¡Si eres sincero y detectas el verdadero problema, entonces: ve y actúa!

Autor: Enrique Monterroza

Fuente: www.destellodesugloria.org