El rock cristiano no para de sonar en Estados Unidos


El rock cristiano no para de sonar en Estados Unidos

Dentro del «rock cristiano» se encuentra, sin embargo, mucho más que género «rock». Estilos tan dispares como el metal, el folk, el pop o el dance nutren la propuesta que presentan las discográficas a un mercado que ya supera las barreras eclesiales. De hecho, es cada vez más habitual encontrar a grupos cristianos sonando en anuncios o series de televisión, de banda sonora de videojuegos o formando parte de la programación de la MTV.

La definitoria etiqueta de «rock cristiano» se relaciona con el mensaje, de carácter evangélico. La mayor diferencia con los grupos seculares se establece en la temática de las canciones, que suelen hacer referencia a Dios, a la experiencia religiosa en la vida diaria, y al poder de cambio del evangelio. El talento musical, en este caso, se pone al servicio divino.

Lejos van quedando las situaciones de rechazo del rock como género en las iglesias evangélicas. Una etapa que todavía se reproduce en algunos entornos que podrían considerar «satánica» a la misma música. En la actualidad es difícil encontrar algún estilo – por muy pesado que pueda ser – que no haya sido abordado por los cristianos y que cuente con su grupo de seguidores.

PRINCIPIOS DIFÍCILES
Los comienzos, sin embargo, fueron más complicados. El pionero fue Larry Norman, el primero que combinó fe y rock en los años 60, cantando con rebeldía «¿por qué el diablo tiene toda la buena música?». Norman comenzó a arrebatársela dando un paso de valiente que abrió camino para los que vendrían después. La explosión del rock cristiano se produjo en los 80, con el éxito de bandas cristianas de heavy metal como Stryper, y muy especialmente en los noventa.

El auge del grunge llevó a Creed, una banda de Florida, a triunfar en las radios comerciales gracias a un rock alternativo primo hermano del de Pearl Jam, pero desde la óptica protestante y políticamente correcta. Poco después, los californianos P.O.D. arrasaron gracias a su fusión de agresivo rap y metal (nu-metal) con unas letras inspiradas en su experiencia cristiana. Cabe recordar el gran impacto de «Alive», que se convirtió en un himno generacional tras el 11-S. Desde entonces, muchos grupos florecieron en estilos tan a priori alejados del sentimiento religioso como el punk, gracias a sellos como Tooth & Nail y a algunas de sus bandas más punteras, como Mxpx.

Hoy, el pop de Jeremy Camp, el metalcore de Underoath, el hip hop de Lecrae o TobyMac e incluso el reggaeton de Don Omar contribuyen a hacer crecer tan pujante escena. Incluso la multinacional EMI (la misma en la que publican sus discos grupos como The Rolling Stones) ha visto cómo su división EMI Christian Music Group, creada en 1992 para albergar a este tipo de grupos, ha subido como la espuma hasta convertirse en una escisión clave de la compañía.

Fuente:noticiascristianas.org