Thousand Foot Krutch – The End Is Where We Begin


 

Thousand Foot Krutch – The End Is Where We Begin

TFKThousand Foot Krutch, la banda oriunda de la ciudad de Ontario en Canadá, lanzó el 17 de abril pasado su séptimo álbum de estudio de manera independiente, titulado The End Is Where We Begin (El Final es Donde Comenzamos).

Nadie que tenga un poco de conocimiento del gospel rock anglo, puede contradecir que TFK es una de las bandas más influyentes y más convocantes del Hemisferio Norte, tan solo basta con fijarse en los números.

Por ejemplo, el álbum debutó en el puesto #5 en la página de descargas iTunes en USA y en el #1 en Canadá en su primera semana. Y si hablamos de las listas Billboard, se hizo dueño del #1 en el Hard Rock, #1 en la lista de Música Cristiana, #3 en el Alternative/Rock y #14 en la General. Estadísticas más que impresionantes.

Su primer sencillo, “War of Change” (ver video aquí), es un llamado a un cambio interno, una guerra que se desata en lo más profundo del ser humano. Es solo un anticipo de la verdadera potencia que TFK transmite en este disco, es como la punta del iceberg convertido en un rock con guitarras bien agudas, líricas precisas y golpes contundentes.

El disco comienza con una introducción que bien podría haber salido de una película con robots como Terminator o La Guerra de las Galaxias, con una voz tenebrosa a lo Darth Vader, pero que deriva en una guitarra con mucha presencia y la fuerza de la voz de Trevor McNevan en “We Are“, como nos tiene acostumbrados a los que nos gustan esas gargantas raspadas.

En “Light In The Sky” el rock bien arriba sigue su curso, pero McNevan arremete con las líricas rapeadas a lo Manafest (o si prefieren uno más conocido, a lo Eminem). Pero lo que lo diferencia de los demás, es que su manera de cantar el rap en la canción, nunca deja de cantar, aunque esté rapeando.

La música sigue con “The End Is Where We Begin“, “Lets The Sparks Fly” y “I Get Wicked“, como una catarata de sonido que se eleva y pareciera que te quiere hacer rockear hasta el cansancio. La energía en cada tema es una de las características sobresalientes del álbum, parece que el mensaje subliminal es no parar.

The End Is Where We Begin es un disco que casi nunca decae, solo en “Be Somebody” en la mitad del disco y en “All I Need To Know“, casi terminando. Te mantiene despierto con las melodías pegadizas, guitarras estridentes que te erizan la piel y golpes bien precisos por Steve Augustine en batería que te dan en el pecho.

Si uno repasa los discos de TFK, nota la madurez musical que fueron adquiriendo desde los ’90s hasta esta parte. Y que sin duda hace de este disco el mejor del año en el rock (hasta el momento), habrá que esperar que algún otro haga un gol de mitad de cancha para arrebatarle el trono. Un disco que no tiene desperdicio, y que como dice su nombre, no es el fin, sino el principio de un disfrute en la cima del rock para los canadienses.

Cortesia: Enlacemusical.com