El pecado de la inconsistencia


El pecado de la inconsistencia

Por José Daniel Rivera Tormos (D.Min)

“El hombre de doble ánimo es inconstante en todos sus caminos”  (Santiago 1:8)

Es indeciso e inconstante en todo lo que hace… Porque hoy piensa una cosa y mañana otra, y no es constante en su conducta…

 El vocabulario usado para describir la conducta de una persona que en opinión del apóstol Santiago “es movida por los vientos”, resulta indeseable, repulsivo, En pocas palabras significa una vida vacilante, irresoluta; nunca se sabe de qué lado está. Esta conducta es muy común en criaturas que pretenden estar bien con todo el mundo.

Es lamentable que personas muy capaces hayan caído en este pecado, y lo llamamos pecado porque es una transgresión a la integridad y la honestidad. Hablar una cosa y hacer otra; prometer y no cumplir, empezar y no terminar; son acciones reveladoras de una conducta inconsistente. Lo más grave es que estas personas rara vez admiten su falta y siempre tienen una excusa para sus acciones.

La inconsistencia no tiene espacio en la disciplina del cristiano, esto lo afirmó el apóstol Pablo diciéndole a los Corintios: Porque el Hijo de Dios, Jesucristo, que entre vosotros ha sido predicado por nosotros. Por mí, Silvano y Timoteo. No ha sido Sí y No; mas ha sido Sí en  él” (2 Corintios 1:19)  De modo que si el mensaje no es inconsistente, los creyentes no deberían serlo.

La duda, el miedo y otros males análogos son producto de una mente indefinida. Cuando se vive afirmando no hay lugar a la inconsistencia. Tristemente hoy abundan los creyentes que hoy están aquí y mañana allá por carecer de convicciones solidas.

No es posible crecer en el conocimiento y la gracia de Dios sosteniendo una vida inestable y alimentando dudas y temores.  “No se dejen llevar por ninguna clase de enseñanzas extrañas. Conviene que el corazón sea  fortalecido por la gracia y no por alimentos rituales que de nada aprovechan a quienes los comen” (Hebreos 13:9 versión Intl.) Esta es la amonestación del apóstol a los creyentes y añade: “No se dejen engañar  las malas compañías corrompen las buenas costumbres” ( 1 Corintios 15:33)  Por tanto rodéate de creyentes sólidos en la fe, firmes en la Palabra, definidos doctrinalmente.

No busques tanto aprobación sino corrección; procura afirmar tu fe, trata de plantar tu vida en una congregación donde puedas echar raíces. No seas planta a flor de tierra porque te llevará el primer vendaval que pase. No te preocupe tanto el favor de la gente, más bien el favor de Dios. Finalmente te recuerdo que Dios ha de premiar al fin tu consistencia y no tus obras: “Todo el mundo los odiará a ustedes por causa de mi nombre, pero el que se mantenga firme hasta el fin será salvo” ( Marcos 13:13)  La promesa de bendición es para aquellos que mantienen sus convicciones por encima de sus conveniencias:  “que desprecia al que Dios reprueba, pero honra al que teme al Señor, que cumple lo prometido  aunque salga perjudicado” (Salmos 15:4)  Es la calidad de carácter que Dios ha de bendecir.

 

José Daniel Rivera Tormos, nació en San Juan, Puerto Rico donde curso su educación superior y sus primeros años de estudio teológico en el Seminario Evangélico de Puerto Rico,

Terminó su Maestría en Divinidades en el Seminario Teológico de Nueva York y su Doctorado en Ministerio en el Centro de Estudios Teológicos del Sur de La Florida.

Sirvió como Pastor en Puerto Rico, Nueva York y La Florida y se acogió a la jubilación en Julio del 2007 después de celebrar sus 50 años de ministerio pastoral.

Ha servido además como Maestro en el Seminario Teológico de Nueva York, y como escritor de lecciones bíblicas por varios años con Editorial Senda de Vida. Sus escritos han sido publicados por La Biblia en América Latina, Puerto Rico Evangélico, El Intérprete y otras.

Actualmente sirve como Director de Desarrollo de Líderes en la Iglesia Bautista Hispana de Hickory Grove en Carolina del Norte y como orientador de Matrimonio y familia. Es autor del libro “ Tu Vara y Tu Cayado” una exposición inspiracional del Salmo 23:

Vive en Charlotte Carolina del Norte junto a su esposa Carmen con quien ha compartido una jornada de más de treinta años.

Jose D. Rivera Tormos ( D.  Min.)

 

Fuente: Cristianos.com