Historia del manga y el anime en España 1


Historia del manga y el anime 1

 

Y empezamos otra nueva sección, en esta ocasión dedicada a la historia del manga y el anime en España, en la que iremos publicando artículos varios sobre tiempos pretértiros con especial atención al nacimiento de la industria en nuestro país. ¿Quién fue el iluminado al que se le ocurrió empezar a editar manga en castellano? ¿Cómo se hizo? ¿Cómo eran los otakus de entonces? Son sólo algunas de las cuestiones a las que intentaremos dar respuesta.

Pero esta sección no será como las demás, queremos que sea un espacio interactivo y multimedia. Es decir, queremos contar con tu ayuda y participación activa en el desarrollo de estos artículos. La ventaja de internet es que la información se puede ir actualizando y creciendo con los aportes de la gente y así lo haremos en esta sección. Publicaremos un artículo base que esperamos ir apliando y revisando con vuestras experiencias, recuerdos y aportaciones, de ahí lo interactivo. Sobre lo multimedia es porqué estos artículos que haremos con vosotros también tendrán versión radiofónica, en nuestro podcast, y el objetivo final será editarlo todo en un bonito libro recopilatorio en el que se reconocerá a todos los que colaboréis con nosotros.

¿Os apuntás este apasionante viaje? Seguro que será algo inolvidable…

EL FENÓMENO DRAGON BALL

ANTECEDENTES

El éxito de Dragon Ball marcó un antes y un después en muchos aspectos, pero a nivel telecomunicativo supuso el primer fenómeno televisivo de ámbito autonómico. Esto no hubiera sido posible sin la FORTA, un elemento clave para la difusión de la serie y su consiguiente éxito en una época en la que no existía internet y que tan sólo había dos canales de ámbito estatal.

Corría el año 1989 cuando las recien popularizadas televisiones autonómicas decidieron unir fuerzas para crear la FORTA (Federación de Organismos y entidades de Radio y Televisión Autonómicos), una asociación sin ánimo de lucro que permitiría a las cadenadas autonómicas cooperar entre ellas y así competir con las emisoras nacionales, que contaban con mayor presupuesto, en igualdad de condiciones. Aunque no todas las televisiones se adherieron a la asociación sí que lo hicieron la gran mayoría. Así, las comunidades cuyas cadenas no formaban parte de la FORTA, o que simplemente no tenían televisión autonómica, no pudieron disfrutar de Dragon Ball hasta 1997, cuando la emitió Antena3.

La iniciativa de creación de la FORTA se tradujo en un trabajo conjunto que posibilitó a las televisiones asociadas participar en contratos de adquisición de derechos, intercambio de contenidos, coproducciones, comercialiación de espacios publicitarios… Y los dibujos animados, al ser muy exportables, fueron uno de los contenidos más beneficiados de esta asociación, dando lugar a la creación de numerosos espacios infantiles cargados de contenidos a muy buen precio.

Con este panorama, un barcelonés llamado Marius Bistagne se presento con una serie de animación bajo el brazo que cambiaría la historia para siempre.

 

MARIUS BISTAGNE (1989)

 

Marius Bistagne fue una productora cinematográfica que en los años 80, con la popularización de los vídeoclubs, se dedicó a explotar el mercado del video doméstico editando varias películas infantiles de la Toei. Aunque su principal fuente de ingresos terminó siendo el negocio televisivo. Cuando en 1983 el canal autonómico catalán empezó sus emisiones surgió la necesidad de incluír contenidos infantiles en su programación, ante esta demanda Marius Bistagne se convirtió en agente licencetario y además abrió su propio estudio de doblaje, llamado Dobi, en el que adaptaba las series que conseguía vender a la televisión catalana.

Mario Bistagne, el propietario de la productora, a la que bautizó con su propio nombre, acudía religiosamente cada año al Festival de Televisión de Cannes MIPTV, un evento exclusivo para profesionales del sector audiovisual en el que las distintas productoras de todo el mundo exponen sus últimos trabajos a los licenciatarios de toda Europa con el objetivo de que los exporten a sus países. Uno de los stands más prolíficos por aquel entonces, en cuanto a contenidos infantiles se refiere, era el de la Toei Animation. Los japoneses ofrecían muchas series a muy buen precio, y Mario pronto se convirtió en cliente habitual, pues se encargaba de vender las series de la Toei a TV3 y a la vez aprovechaba su propio estudio de doblaje para adaptar la series, con lo que el negocio que hacía era doble y redondo.

Fruto de esta relación nos llegaron licencias de series de anime tan populares como Capitán Harlock o Dr. Slump, hasta que en 1989 le llegó el turno a Dragon Ball. El éxito del Dr. Slump animó al canal autónómico a apostar por esa curiosa serie de aventuras del mismo autor. Al principio pensaron que compraban una típica serie japonesa de 26 episodios sin ninguna otra pretensión que la de rellenar el hueco de la programación ifantil. Las consecuencias fueron tan imprevisibles como sorprendentes tal como lo relata Oleger Sarsanedes, Director de Programación de Televisió de Catalunya:

“La verdad es que pensamos que era una serie como otra cualquiera y que ya la programaríamos cuando llegase su turno. No teníamos ni idea que acabavamos de comprar los primeros episodios de una de las mejores series de animación que se haya hecho nunca. Cuando le llegó el turno, pues, la programámos, por las tardes, en horario infantil (entonces no existía el Club Super 3 ni nada de éso) “

Un éxito casi inmediato que tuvo especial relevancia en Catalunya pero que también se extendió por el resto de comunidades causando todo un fenómeno social.

 

EL ESTRENO DE DRAGON BALL (1989-1990)

 

Estabamos en la época en la que Indiana Jones y Batman centraban el principal interés de los niños, y no tan niños, el país vivía con asombro la caída de la URSS y la inminente Guerra del Golfo mientras se preparaba para acoger los Juegos Olímpicos de Barcelona 92, todo amenizado con una radiofórmula dominada por Technotronic, Hombres G o los New Kids on the Block. En este contexto los niños de la época vivíamos ajenos a todas estas cosas de mayores y nuestra mayor preocupación era ganar a las canicas o recuperar alguna peonza que habíamos perdido en el recreo, cuando no estábamos copiando cintas de ordenador. Uno de los mejores momentos del día era llegar a casa después de un arduo día colegio y sentarse frente al televisor para merendar un bocadillo de Nocilla. Una experiencia que se hizo mucho más excitante tras el estreno de Dragon Ball en la temporada 1989-1990.

Y es que fruto del trabajo de la FORTA, la serie se puso a disposición de todas las cadenas asociadas, y entre finales de 1989 y principios de 1990 Dragon Ball se empezó a emitir en casi toda España a través de los canales autonómicos.

Canal Sur hizo un intento de emisión el 28 de febrero de 1989 a las 18:00 de la tarde, aunque sólo emitió unos pocos capítulos con periodicidad semanal, así que pasó más bien desapercibida. Muy distinto fue el caso de ETB (País Basco) que estrenó la serie el 4 de octubre del 1989, TVG (Galicia) que lo hizo el 8 de febrero de 1990 o TV3 (Catalunya) el 15 febrero 1990.

 

COITUS INTERRUPTUS (1990)

 

Cual fue la sorpresa que tras la emisión de los primeros 26 episodios la serie se cortó en mitad de pleno torneo de artes marciales. Resulta que Marius Bistagne no tenía más episodios y la serie terminó interrumpiéndose hasta que las cadenas consiguiesen comprar el resto de la serie.

Los aficionados no tardaron en movilizarse e inundaron de cartas la redacción de TV3 exigiendo la continuación de la serie, tal como relata Oleguer Sarsanedes:

“Emitimos el capítulo 26, que era el último que teníamos, y ya teníamos programada otra serie para el día siguiente. Pero empezó a sonar el teléfono. Cristina, mi secretaria, me dijo: “Hay un niño que llama diciendo que está desesperado porque se ha terminado Dragon Ball. Dice que no podemos dejar que termine así, que no puede ser”. Me puse al teléfono y ese niño me explicó que el último episodio que habíamos emitido se terminaba en pleno torneo de artes marciales y que aun no se sabía quien sería el vencedor. Me dijo que eso no se hacía, y que hiciésemos el favor de programar el resto de capítulos enseguida. Tenía toda la razón.

 Recibimos muchas llamadas, esos días. Y muchas cartas. Y entonces fue cuando empezamos a pensar muy seriamente en Dragon Ball, porqué habíamos comprendido que se trataba de una serie importante. Y a pesar que al principio no todos lo veían claro, yo ya me había convertido en un fan convencido de la serie y estuve defendiéndola todo el rato […] Descubrimos que la serie en realidad era mucho más larga de lo que nos habíamos pensado en un principio: ¡En lugar de 26 capítulos tenía 153! Rápidamente, nos pusimos en marcha para comprar los capítulos que nos faltaban.”

¿El problema? Que Marius Bistagne había cesado su actividad como distribuidora y ya no podía ofrecerles la continuación de la serie. Ante esta urgencia las televisiones se movilizaron y corrieron a negociar a través de la francesa: AB Group, que poseía los derechos para toda Europa. Está es la razón por la que el doblaje cambia a partir del capítulo 27. Mientras que los primeros episodios se doblaron en el estudio que Bistagne tenía en Barcelona, el doblaje del resto de capítulos comprados a AB Group fueron gestionados por cada televisión autonómica.

Este impás de tiempo se vivió de forma distinta, mientras en Catalunya apenas hubo que esperar hasta julio para poder ver la continuación, otros canales, como Canal Sur o ETB, tardaron mucho más en volver a emitir la serie, esta vez, sí, entera. Emisiones a las que se uniría Telemadrid, que no había emitido la serie antes. En 1991 Dragon Ball ya se estaba emitiendo en casi toda España y estallaba la Songokumanía.

Tengo dudas de que se llegase a emitir en Castilla y León y en Extremadura, que no pertenecían a la FORTA, así como en otras comunidades que no poseían canales autonómicos como Cantabria, La Rioja, Murcia, Asturias… Que quizá tendrían que esperar a la emisión en Antena 3 en 1997 para poder ver la serie.

La emisión de Dragon Ball fue interrumpiéndose numerosas veces y reemitiendose continuamente des del primer episodio para amenizar la espera, pues dependían de que AB Group les proporcionase los materiales de la Toei. Al principio los estaban doblados al francés pero luego con las prisas ya se empezó a trabajar directamente con el japonés original, de ahí los cambios (supuestos errores) en la traducción. La versión francesa ya nos llegaba censurada, con muchas licencias en la traducción que al reinterpretalas al gallego, y posteriormente al castellano, nada tenía que ver con el guión original. Por éso, cuando se trabajaba directamente desde la versión japonesa, a partir del capítulo 105, la traducción mejoró sustancialmente.

Otras interrupciones menos agradables y que comentaremos más adelante se producieron por las presiones que asociaciones de padres, telespectadores y sectores políticos conservadores hicieron a las cadenas. Pero eso ya vino mucho después.

 

Fuente: Misiontokyo.com