El Precio de la Libertad


 

EL PRECIO DE LA LIBERTAD

Vino a Nazaret, donde se había criado; y en el día de reposo entró en la sinagoga, conforme a su costumbre, y se levantó a leer. Y se le dio el libro del profeta Isaías; y habiendo abierto el libro, halló el lugar donde estaba escrito: El Espíritu del Señor está sobre mí, Por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; Me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; A pregonar libertad a los cautivos, Y vista a los ciegos; A poner en libertad a los oprimidos; A predicar el año agradable del Señor.

Y enrollando el libro, lo dio al ministro, y se sentó; y los ojos de todos en la sinagoga estaban fijos en él. Y comenzó a decirles: Hoy se ha cumplido esta Escritura delante de vosotros. Lucas 4:16-21 (VRV)

Al día de hoy hay muchos que se resisten a creer que vivimos en tiempos de guerra espiritual, el apóstol Pablo nos habla de “milicia” por tanto, si hay milicia, entonces hay guerra; pero como nuestra guerra es espiritual, también las armas (Efesios 6:10-17). En la antigüedad, cuando los reyes salían a la conquista, todo lo que no se mataba se llevaba cautivo, a los animales como botín de guerra y a los seres humanos como esclavos.

En el pasaje de Lucas, Jesús citó Isaías 61.1, 2. Este pasaje describe la liberación de Israel del cautiverio babilónico como un año de jubileo en el que se cancelaban todas las deudas, se liberaban los esclavos y se devolvían las propiedades a sus dueños originales (Levítico 25). Pero la liberación del cautiverio no trajo lo que el pueblo esperaba; todavía era un pueblo conquistado y oprimido. De ahí que Isaías quizás se refería a una era mesiánica futura. Jesús con audacia anunció: “Hoy se ha cumplido esta Escritura delante de vosotros”. Jesús se proclamó como aquel que haría que estas buenas nuevas sucedieran, pero de una manera que la gente era incapaz de entender.

 

 

En el sentido global de la palabra libertad podemos decir que su significado es contrario a la palabra esclavitud. Sin embargo, el interno de una unidad carcelaria, de una penitenciaría, de una prisión, no se puede considerar un esclavo. No obstante, ha perdido la libertad. En todo caso, lo que sí está es controlado. De esto quiero hablar. A esto quiero referirme. No a los prisioneros que tras las rejas experimentan la sensación y la certeza directa de la pérdida de la libertad, sino de los otros; de todos los que sintiéndose libres y hasta declarándolo, sin embargo, están controlados por algo o por alguien, hasta el punto de no ser dueños de sus actos.

Y santificaréis el año cincuenta, y pregonaréis libertad en la tierra a todos sus moradores; ese año os será de jubileo, y volveréis cada uno a vuestra posesión, y cada cual volverá a su familia. (Levítico 25: 10)(VRV)

Este capítulo de Levítico, en su totalidad, habla del jubileo, un período que se daba cada cincuenta años y donde el fundamento esencial era, precisamente, la libertad. En este verso, la palabra LIBERTAD, es la palabra DEROR, y significa: Libertad, Liberación, Autonomía, Ser puesto en Libertad. DEROR es, también, la palabra hebrea para “Golondrina”, un ave sumamente hábil para el vuelo y con total autonomía como para decidir hacia donde ir en cada época, sin sujetarse a norma de supervivencia alguna. DEROR, era un término que se aplicaba a la liberación de los esclavos y, según la costumbre judía, a la propiedad cada cincuenta años. Jesús cita el texto de Isaías 61:1 en su primer sermón, donde afirma que la unción mesiánica y la comisión divina lo habilitan para “proclamar libertad a los cautivos”, en tanto que el verso 2 declara que Él viene “A predicar el año agradable del Señor”. Estas dos últimas expresiones, dan por sobreentendido que la vida cristiana es, antes que ninguna otra cosa, cien por ciento libertad. Una libertad sobria, madura, correcta, que es como se puede entender una libertad.

La biblia enseña que al “conocer la Verdad seremos verdaderamente libres…”

La consigna es mantenernos intactos en un mundo cambiante, manejando con madurez nuestra libertad porque el precio de ella ha sido muy alto.

Autor: Gustavo J.Iriart

Cortesia: www.destellodesugloria.org