La Música, ¿Un Medio Para Evangelizar?

Hoy en día se aprecia el surgimiento de variados géneros musicales a cada instante, ante lo cual muchos se preguntan: ¿la música cristiana contemporánea puede ser un medio de evangelización para que otras personas conozcan a Jesucristo, o solamente entretiene y fomenta el emocionalismo?

 

La letra, la melodía y el ritmo son tres elementos que contiene la música. La letra llega a nuestro espíritu, la melodía a nuestra alma y el ritmo a nuestro cuerpo. “Si se da importancia a la letra y se da un mensaje positivo, también se puede evangelizar”, expresa Roberto Martínez de Maranatha Latin music.

Por su parte, el director de Roca Eterna, Nathán Salaverría, asegura que la música cristiana tiene dos objetivos. «Por medio de la música podemos evangelizar las almas que aún no conocen a Cristo, así como edificar a las personas hasta llevarlos a su presencia», comenta.

En la actualidad, se considera que la predicación es el método de evangelización por excelencia; pero aún en la Biblia podemos encontrar versículos clave que nos dejan implícito la importancia que tenía la música antes y después de los tiempos de Jesucristo.

Los servicios religiosos, las victorias guerreras y ocasiones sociales eran actividades en las cuales la música jugaba un papel primordial; solo en las Escrituras se menciona más de 800 veces.

En el Antiguo Testamento se narra la historia de Asaf, Hemán y Jedután, directores musicales en el tiempo del reinado de David, quienes estaban a la cabeza de 24 bandas de música que se colocaban alrededor de los holocaustos (1 crónicas 25:1,6). La adoración a Dios por medio de instrumentos musicales es algo innegable. Dar a la música sólo atributos de entretenimiento y emocionalismo es olvidar el rol en el que se empleó la música mientras Pablo y Silas se encontraban en la cárcel, cuando Jesús y sus discípulos cantaban himnos y cuando Jericó cayó ante el sonido de las trompetas.

Evangelizar es proclamar el mensaje de Dios a través de los dones que Él nos ha dado, lo cual puede lograrse a través de la música, la exposición de las Sagradas Escrituras y el servicio. Pero lo más importante es desarrollar los dones especiales y ofrecerlos a los ministerios de Dios.

“La música es el lenguaje de las almas; las melodías, las notas y estrofas llevan un mensaje muy poderoso a personas que no conocen el evangelio; a través de la música podemos adorar y exaltar el nombre de Cristo”, apuntó Salaverría.

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